Antes de la aparición de Tinder, Meetic y la infinidad de aplicaciones para ligar o encontrar pareja que existen hoy, había que armarse de valor y preguntar directamente a la persona que nos interesaba si quería salir a tomar algo.
La creatividad era imprescindible para lograr el éxito.
El juego de las citas nunca ha sido el mismo desde Internet.

